El Congreso está haciendo otro intento de legislar el bloqueo de sitios, un concepto profundamente defectuoso que socavaría la infraestructura básica de internet. El representante Darrell Issa (republicano por California) ha presentado la Ley de Protección de los Derechos de Autor de Estados Unidos (American Copyright Protection Act, ACPA), H.R. 10364, un proyecto que daría a los titulares de derechos de autor una nueva herramienta legal para bloquear el acceso de los estadounidenses a sitios web extranjeros acusados de infringir derechos de autor. 

La idea básica es demasiado conocida, y sigue siendo peligrosa. Primero, un titular de derechos de autor pide a un tribunal que califique un sitio web extranjero como «sitio pirata extranjero». Una vez que eso ocurre, el titular podría solicitar órdenes que obliguen a los proveedores de servicios de internet, a los proveedores de DNS y —algo nuevo y explícito en este proyecto— a los proveedores de VPN a tomar «medidas comercialmente razonables» para impedir que sus usuarios en Estados Unidos accedan a esos sitios. La decisión de calificar un sitio web como «sitio pirata extranjero» puede tomarse sin que el sitio acusado siquiera comparezca ante el tribunal para defenderse. 

La ACPA va más allá que otras propuestas de bloqueo de sitios 

En algunos aspectos, la ACPA es incluso peor que un proyecto de bloqueo de sitios presentado el año pasado, la Ley contra la piratería digital extranjera (Foreign Anti-Digital Piracy Act, FADPA), a la que EFF también se opuso. Ese proyecto al menos excluía a las empresas que prestan únicamente servicios de VPN, así como a los proveedores que ofrecen resolución de DNS exclusivamente mediante protocolos de DNS cifrado. La ACPA elimina esas protecciones. De hecho, el proyecto incluye de forma explícita a las VPN entre los proveedores de servicios a los que se puede ordenar que bloqueen el acceso a un sitio web. 

El proyecto también amplía la definición de «sitio pirata». El proyecto de bloqueo de sitios del año pasado abarcaba los sitios sin «ningún propósito o uso comercialmente significativo» aparte de la infracción. La ACPA lo cambia a los sitios con «solo un propósito o uso comercialmente significativo limitado» más allá de la infracción. En otras palabras, bajo la ACPA, incluso un sitio web con actividad comercial legítima podría ser calificado como «sitio pirata extranjero» y, en última instancia, bloqueado para todos los estadounidenses. 

Un mejor procedimiento sigue sin resolver el problema 

La ACPA incluye algunas garantías procesales, como exigir que los proveedores de servicios que podrían quedar sujetos a una orden de bloqueo reciban notificación legal y una oportunidad de responder. El proyecto también exige que los tribunales consideren el posible perjuicio a otros sitios web y usuarios de internet antes de ordenar a los intermediarios que bloqueen sitios web. Además, exige que el titular de los derechos de autor deposite una fianza, por un monto que determine el tribunal, suficiente para cubrir los costos y daños sufridos por cualquier proveedor de servicios que resulte haber sido sometido indebidamente a una orden judicial. El proyecto también prevé un mecanismo para que los operadores o usuarios de servicios en línea de terceros afectados por un bloqueo erróneo puedan solicitar una compensación posterior en ciertas circunstancias. Por último, el operador de un sitio puede pedir a un tribunal que anule su calificación como «sitio pirata extranjero».

Estas salvaguardas son cambios significativos y positivos, pero no resuelven el problema básico, y grave, del debido proceso. La decisión inicial de calificar un sitio web como «sitio pirata extranjero» aún puede tomarse sin que el operador del sitio comparezca para defenderse. El tribunal puede designar a un «perito especial» (special master), un experto independiente que ayuda al juez a evaluar las pruebas, para que revise el caso del titular de los derechos de autor, pero ese paso no es obligatorio. En cualquier caso, un perito especial  no es un abogado que represente realmente al sitio web acusado, ni a los usuarios cuyo acceso a la información y cuya expresión pueden verse afectados. 

Sabemos cómo se ve el bloqueo de sitios cuando se pone en práctica. A los partidarios del bloqueo de sitios les gusta señalar su uso en otros países. Pero lo que vemos en otros países es un grave daño colateral a sitios web legales. En Italia, 510 sitios web inofensivos que no transmitían contenido en streaming, entre ellos un convento católico y una plataforma de telesalud, fueron bloqueados por el programa «Piracy Shield» del país. En España, un sistema de bloqueo de sitios bloqueó más de 550.000 dominios durante transmisiones de fútbol, incluidos sitios pertenecientes a Greenpeace y a la Universidad de Harvard.

El Congreso debe rechazar las propuestas de bloqueo de sitios

Hace más de una década, el Congreso abandonó SOPA y PIPA después de que los usuarios de internet se opusieran al bloqueo de sitios y a otras amenazas contra la internet abierta. No deberíamos empezar a construir esa infraestructura ahora.

La ACPA añade algunas salvaguardas, pero estas no cambian de fondo lo que se le pide crear al Congreso: un sistema para bloquear el acceso de los estadounidenses a sitios web enteros a solicitud de los titulares de derechos de autor. Al incorporar explícitamente a las VPN en ese sistema, el proyecto también alcanza herramientas básicas que las personas usan para acceder a internet de forma segura y privada. Añadir procedimientos algo mejores a una mala idea no la convierte en una buena idea.

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