Ya sea que lo llamen resúmenes de IA, paneles de conocimiento o AMP, Google toma medidas que tienen menos que ver con la funcionalidad y más con encerrarte en su propio ecosistema. Saberlo nos permite a todos elegir servicios mejores que los de Google y frustrar así su objetivo anticompetitivo. En este caso, como ocurre tan a menudo, saber es poder.  

En los viejos tiempos, cuando los dinosaurios poblaban la tierra y conectarse a internet implicaba que la computadora soltara chillidos de ultratumba, Google era un sitio web que tomaba lo que escribías y te devolvía una lista de enlaces que mejor coincidían con lo que buscabas. Sin embargo, a medida que fue creciendo, la función principal del buscador de Google dejó de ser darte la mejor respuesta a tu consulta y pasó a ser una serie de otras cosas, la mayoría de ellas orientadas a hacer ganar dinero a Google. 

Obviamente, esto no es una observación nueva. Está en el centro de lo que Cory Doctorow, asesor especial de la EFF, bautizó como "mierdificación" (enshittification). Pero es importante recordar que, sin importar el nombre reluciente o la nueva tecnología con que envuelvan estas herramientas, lo que importa no es el envoltorio, sino la monetización. 

En el caso del buscador de Google, la empresa tiene un historial de lanzar nuevas "funciones" que ayudan menos a quien busca y están más pensadas para mantenerte a ti y a tus datos dentro del ecosistema de Google. Un ejemplo sencillo de mierdificación es colocar enlaces patrocinados y anuncios al principio de los resultados de búsqueda, lo que te obliga a desplazarte más allá de un montón de enlaces irrelevantes para llegar a tus respuestas. O, en algunos casos, a hacer clic por accidente en enlaces patrocinados que podrían estar diseñados para darte la información opuesta a la que buscas, o que llevan a un competidor del producto que querías comprar.  

La otra versión burda de esto es la autopreferencia de Google, en la que sus propios servicios (por ejemplo, YouTube si buscas un video) tienen más peso para aparecer en los primeros lugares de una búsqueda por encima de los de un competidor. Algo parecido fue la presión de Google para que los sitios web, en particular los de noticias, estuvieran disponibles a través de lo que llamó "Accelerated Mobile Pages" o AMP, que en teoría eliminaba funciones que podían hacer demasiado lenta la carga de una página en el celular, pero que también le entregaba a Google el control de cómo se veían las páginas web en dispositivos móviles y convertía los enlaces móviles, muchas veces por defecto, en enlaces de Google.  

Pero la otra forma en que Google ha mantenido históricamente tu atención (y tus valiosos ojos) en su sitio ha sido simplemente eliminar la necesidad de hacer clic en un enlace y salir de Google. La primera versión de esto fue lo que Google llama "paneles de conocimiento": fragmentos de información que se muestran en la página de resultados de una búsqueda y que pretenden responder a tu pregunta. Los paneles de conocimiento son anteriores al impulso de la IA y no siempre han sido lo que podría llamarse precisos.  

Los paneles de conocimiento son muy parecidos a los resúmenes de IA que ahora vemos al principio de los resultados del buscador de Google, salvo que, en lugar de extraer citas de fuentes concretas enlazadas, es la IA la que hace el resumen, aunque a veces también con enlaces. Son básicamente lo mismo, con cambios que en su mayoría son de marca, porque ahora la IA es la novedad de moda. El objetivo es en esencia el mismo: tiene menos que ver con darte la mejor respuesta a tu consulta y más con hacerte creer que no hace falta hacer clic en un enlace y salir del ecosistema de Google. Y, sobre todo, te mantiene más tiempo en las páginas de Google leyendo el contenido. Más tiempo en la página significa más tiempo expuesto a anuncios y enlaces patrocinados, y más dinero para Google.  

La mayor ironía es que ni siquiera funcionó. Que la gente elija usar el “Modo IA” (y que quizá se haya acostumbrado a recibir información en forma de texto en lugar de enlaces gracias a los paneles de conocimiento y a los resúmenes de IA en la parte superior) ha provocado una “menor monetización” a través de los anuncios. Y los anuncios, no lo olvidemos, son la principal fuente de ingresos de Google. Al igual que les pasó antes a los periódicos, Google está descubriendo que apostarlo todo al monopolio del espacio publicitario quizá no sea la estrategia más sólida en un panorama tecnológico cambiante. Y para salir del hoyo que cavó para sí misma, está quemando dinero para intentar volver a la cima. Tal vez deberían considerar un giro hacia el video.  

Cada vez que veas una función como esta, sin importar cómo se llame ni qué tecnología "nueva" digan que la impulsa, recuerda que son los incentivos económicos de Google los que mueven las decisiones, y no necesariamente la tecnología en sí. Y siempre puedes elegir ignorarla, pasarla de largo, desactivarla o incluso irte a otro servicio por completo.  

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